La forja de un editor

Extremadamente mermado por la enfermedad contra la que luchaba a brazo partido desde hacía ocho meses, Antonio Asensio Pizarro (Barcelona, 11-6-1947) no quiso perderse, el 3 de noviembre del 2000, la inauguración de la planta impresora que su Grupo Zeta había construido en Parets del Vallès. Con voz temblorosa, pero con corazón firme, dejó muy claro, ante la presencia de un Rey solícito y afectuoso en todo momento, que aquellas instalaciones estaban "al servicio de la libertad de expresión, del entendimiento de las personas y de la defensa de las ideas democráticas que emanan de la Constitución y encarnan la Corona y la Generalitat".
Sobrecogido por la emoción, Asensio descubrió la placa colocada en el flamante edificio en memoria de su padre, Carmelo Asensio, del que heredó un taller de artes gráficas cuando se quedó huérfano a los 18 años. Diríase que, consciente de su maltrecha salud, Asensio respiró tranquilo cuando pudo rendir público homenaje a un hombre ejemplo de "honestidad, trabajo y capacidad de renovación". A él le debía una buena parte de lo que había conseguido a base de entrega, sacrificio y osadía.
Cuatro personas tenía empleadas Asensio padre en aquel taller que Asensio hijo no tardó en reformar cuando se hizo cargo de él siendo un estudiante de ingeniería técnica industrial y un vocacional periodista deportivo que colaboraba con el ya desaparecido El Correo Catalán. La pequeña empresa familiar, que operaba como auxiliar de unos cuantos periódicos, recibió un impulso del joven heredero, que implantó un moderno taller de reproducción gráfica, fotomecánica y fotocomposición. De cuatro empleados no tardó en pasar a varias decenas.

 Antonio
 Asensio
 Mosbah
Mi abuelo,
mi padre
Mi padre tenía aproximadamente mi edad cuando murió el abuelo Carmelo, su referente tanto en lo vital, en lo humano, como en el talante de hombre tenaz volcado
con eficacia en su trabajo. En ese momento decisivo, mi padre, muy joven, supo ponerse al frente de la familia y de la pequeña empresa
que poseía.
Tengo muy claro el ejemplo del hombre bueno, honesto y emprendedor, que supo crear y desarrollar con talento el Grupo Zeta. También tengo clara su voluntad de que haya continuidad en la apuesta de Zeta en favor de un periodismo plural que defiende los valores constitucionales con una información independiente
e incisiva.
Me siento respaldado por lo que nunca morirá de la persona de mi padre, el ejemplo para hacer lo que tenemos por delante. Mi familia sabe que hemos estado vertebrados por un hombre valioso y excepcional. Por eso su pérdida es tan dolorosa. Pero también por eso nos sentimos comprometidos a estar a la altura de sus ilusiones y esperanzas.
  Antonio Asensio con Alex Botines y Leo Bennhakker
 
LIBERTAD RECOBRADA Un hecho histórico tan importante como la muerte del general Franco, el 20 de noviembre de 1975, influyó decisivamente en la trayectoria profesional de Antonio Asensio. Intuyó acertadamente que los españoles, que llevaban 40 años carentes de libertades, no iban a resistir mucho tiempo sin unos medios de comunicación que les hablasen y les enseñasen lo que no habían podido oír ni ver. Había en el mercado de prensa un espacio muy amplio para una publicación que intentase llenar los inmensos vacíos existentes. Aún no se había desmantelado el régimen dictatorial, pero el tiempo corría a su favor. Se estaba gestando algo en su mente que no tardaría en alumbrar.

FORMULA REVOLUCIONARIA Cinco días de vacaciones de Asensio con tres amigos --Javier Salvadó, Jerónimo Terrés y José Ilario-- en tierras de Almería no pudieron resultar más fructíferos. Allí nació la idea del semanario Interviú, una fórmula revolucionaria que mezclaba con mano sabia cuatro elementos: la denuncia política, los sucesos, la opinión de firmas de renombre y los desnudos femeninos. Asensio, Salvadó y Terrés formaron en 1976 una sociedad --el Grupo Zeta-- con un capital social de 500.000 pesetas, que 25 años después se multiplicó espectacularmente. Basta apuntar que sólo la inversión hecha en la planta impresora en Parets del Vallès superó los 15.000 millones.

Antonio Asensio en sus inicios Antonio Asensio y su mujer Chantal con Maradona