
Un demócrata que siempre defendió
las libertades Asensio
siempre apostó por la democracia, la modernización
de las empresas y Barcelona, su ciudad natal
Antonio Asensio era un enérgico
defensor de las libertades que nunca renunció a sus
principios. Tras el intento de golpe de Estado del 23-F, dejó
claras las cosas desde las páginas de este diario.
Estos son unos extractos de sus ideas y apuestas, publicadas
en las dos últimas décadas.
25 DE FEBRERO DE 1981
Me siento orgulloso de los españoles
Durante las 18 horas más largas de
nuestra incipiente democracia, el Rey se ha convertido en
el portavoz y defensor de la voluntad soberana del pueblo.
No permitió la más mínima manipulación
de lo elegido mayoritariamente a la hora de buscar una solución
a la crisis.
Como
ciudadano de Catalunya, como catalán, me ha impresionado
vivamente el sentido de la responsabilidad y el grado de confianza
que ha sabido infundir a todos los ciudadanos de su país,
e incluso del Estado español, las palabras del ayer
todavía más honorable president de la Generalitat,
Jordi Pujol. Fue la primera voz autorizada que inspiró
confianza y tranquilizó a la opinión pública...
No puedo olvidar en estos momentos la gallarda
actitud de los parlamentarios frente a la amenaza real de
los golpistas, de un modo muy especial para el teniente general
Manuel Gutiérrez Mellado, que hizo gala de una singular
valentía y de la verdadera gallardía militar,
y para Adolfo Suárez, que en el Congreso fue más
presidente que nunca.
El capítulo de elogios puede extenderse
a las organizaciones sindicales, a la CEOE, a la Policía
y al Ejército, que permaneció fiel al Rey y
garantizó el funcionamiento constitucional.
Es penoso que haya tenido que ser este triste
suceso el que evidencie que los medios de comunicación,
objetos en muchas ocasiones de vejaciones, insultos y peligros,
considerados por algunos como culpables de todos los males
que aquejan al país, son de los primeros en defender
las instituciones democráticas y las libertades.
Que sirva para recapacitar y cuando se haga
balance no se les niegue la parte positiva a la libertad de
expresión, y quede en su saldo la parte negativa que
hay que superar hasta consolidar la democracia. La libertad
siempre ha sido cara.
8 DE JUNIO DE 1982
Elogio del hombre de empresa
Artículo de Antonio Asensio en
el primer aniversario de las Mejores Iniciativas Empresariales.
Siento un profundo respeto y admiración
por los empresarios que saben mirar con buena cara al mal
tiempo de la crisis.
En varias ocasiones, en público y en privado, he dicho
que el empresario no debe tener miedo de serlo y de parecerlo.
Este aspecto de la condición empresarial me parece
clave.
Bueno es que todo empresario que se precie
recupere el valor de la propia imagen personal y social, y
creo que en Catalunya y en España en general estamos
en ese camino.
Es hora para que las centrales sindicales
se muestren como lo que son y ejerzan con vigor sus actividades
al servicio de los trabajadores sin que de ellas puedan derivarse
consecuencias negativas para unos y otros, por aspiraciones
inalcanzables en un momento dado o por sobrevaloración
de las propias fuerzas.
13 DE JULIO DE 1983
Acabemos con el miedo a correr riesgos
Al Gobierno y los empresarios.
No tenían razón algunos pájaros
de mal agüero que presagiaban el hundimiento, o poco
menos, del quehacer empresarial y de las empresas mismas.
Creo que en Catalunya y en España hay hombres con temple
suficiente para no arredrarse ante las dificultades.
El empresario tiene que perder el miedo a
correr riesgos, porque el riesgo pertenece a la entraña
misma de la vocación y de la tarea empresarial responsablemente
asumida. No estoy pidiendo con ello que el aventurerismo se
convierta en norma. Lo que pido es imaginación, capacidad
de iniciativa y voluntad de inversión.
Hay que mentalizarse de la necesidad de la
reconversión tecnológica e industrial. Muchas
empresas han dejado de ser competitivas por no haber sabido
renovarse a tiempo ni en lo tecnológico ni en lo organizativo.
Muchas otras no abren nuevos campos de actividad o ni siquiera
se ponen en marcha porque no se atreven a lidiar el toro de
la nueva tecnología. Y algunas, finalmente, se ven
condenadas a elegir entre afrontar la dura lucha laboral que
puede representar la reconversión o entrar en agonía.
El otro elemento de capital importancia para
levantar el ánimo del empresario actual o para despertar
vocaciones de nuevos empresarios es la necesidad de modificar
el sistema financiero español.
2 DE FEBRERO DE 1985
La guerra' de la prensa y la tele
privada
Artículo publicado en EL PERIODICO
con el transfondo de la lucha por la televisión privada.
Vaya
por delante nuestra renuncia a participar en la reciente guerra
del papel, iniciada bajo un clima de crispación y con
la lucha por la televisión privada como telón
de fondo. De esta actitud hemos dado claro ejemplo durante
estos años, sin entrar en absurdas polémicas,
cuando hemos sido objeto de ataques maliciosos, infundados
y, en ocasiones, rozando la injuria. Hemos permanecido inicialmente
en silencio, pero la demanda informativa de nuestros lectores
nos obliga a dar puntual noticia de nuestra actitud.
Que conste que no pretendemos dar lecciones
de ética ni de periodismo a nadie, como deseamos que
nadie nos dicte enseñanzas a nosotros; respetamos la
opinión de cada cual, como esperamos que los demás
respeten la nuestra. Pensamos que cuando pretendemos erigirnos
en protagonistas estamos tergiversando la misión informativa
que la prensa tiene en la sociedad moderna. Esto es algo que
tuvimos muy claro desde que inició sus actividades
el Grupo Zeta. Nos organizamos pura y simplemente como empresa
periodística, sin buscar oscuros objetivos políticos
o de influencia social. Nos esforzamos por hacer rentable
nuestra empresa en un clima de total libertad e independencia.
Cuantos trabajan o han trabajado en nuestra casa pueden dar
testimonio de esta realidad.
Sin pretensión alguna de protagonismos,
queremos informar claramente a nuestros lectores de un tema
que ha desatado últimamente polémicas y crispaciones:
la televisión privada. El 13 de febrero de 1976 presentamos
ante el Ministerio de Cultura la primera solicitud de una
cadena de televisión privada. Nuestra empresa había
comenzado a andar. La Dirección General de Radiodifusión
nos denegó la solicitud el 10 de agosto del mismo año,
pero no cejamos en el empeño. Bajo el Gobierno de la
UCD perseguimos nuestros esfuerzos en favor de un proyecto
de televisión privada.
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