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EL GALARDONADO |
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La SIP es la asociación de editores y directores de periódicos y agencias informativas del continente americano. Después de varios planteamientos sobre la necesidad de una asociación de esta naturaleza, se celebró el Congreso Panamericano de Periodistas, en Ciudad de México en 1942, donde se sentaron las bases y se apuntaron los objetivos de la posible asociación, al mismo tiempo que se citaban para el año siguiente en La Habana, encargando a una comisión que redactara un borrador de Estatutos y apuntara los objetivos. De la reunión salió el nombre de la SIP, con unos estatutos donde se señalaban los objetivos fundamentales en el contexto de América:
El prestigio de la SIP ha sufrido oscilaciones a lo largo de sus 66 años, al igual que las circunstancias políticas, sociales y económicas americanas, especialmente de Latinoamérica, donde las dictaduras impusieron sus principios e intereses a la prensa, algunos de cuyos miembros los aceptaron de buen grado. A pesar de ello, siempre hubo grupos importantes dentro de la SIP que denunciaron estas tropelías. El punto donde siempre existió una coherente colaboración y eficacia fue en el de promover el intercambio técnico y profesional. Uno de sus presidentes y durante varias décadas miembro activo de la SIP, Bartolomé Mitre, director y editor de La Nación de Buenos Aires, dijo que el desarrollo armónico tanto en las tecnologías como en la profesionalidad editorial de la prensa americana se debe a la colaboración de los intercambios en el seno de la SIP. En los últimos años y particularmente en los que la SIP ha estado presidida por el prestigioso periodista colombiano Enrique Santos, consejero de Contenidos del diario Tiempo de Bogotá (Colombia) -uno de los periódicos más combativos a favor de la libertad de expresión y de los que más luchan por el ejercicio de esta libertad- esta asociación ha desarrollado una actividad insobornable y permanente frente a las injerencias y coacciones de todo tipo, incluida la del cierre de medios. Sus denuncias ante las ofensivas de Estado contra la libertad de expresión en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Argentina han contribuido a la creación de una opinión pública que rechaza mayoritariamente esos métodos. También ha manifestado su firmeza y una crítica dura y sin fisuras frente al crimen organizado, principalmente del narcotráfico, que opera en Colombia, México, Brasil y Centroamérica. Hoy la SIP cuenta con 1.300 asociados y Enrique Santos ha aumentado el prestigio de la institución que quiere luchar para que la muerte de los 344 periodistas que perdieron la vida por informar en los últimos veinte años no sea en vano. Enrique Santos ha cumplido lo que prometió en su discurso de toma de posesión, luchar contra las nuevas formas que atenazan la libertad de expresión. También cumplió lo de que seguiría el ejemplo de los grandes líderes de la organización, que entendieron que el compromiso real con los principios de la SIP es la mejor forma de respaldar los avances democráticos en América. “La gran tarea de la SIP, dijo Santos, es hacer que prevalezca la fuerza de una prensa libre”.
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